PUNTO COM
Y a los que me tienen "linkeado", por favor hagan el cambio. Ahora es http://reindertot.com/
Saludos.
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El mejor momento en la historia de RCTV vino después de su NO renovación.
Observemos:
Es sencillamente magnífico el momento. He aquí mis apreciaciones:
5) La catarsis de la audiencia (personifica sobretodo en la mujer con lentes de la derecha) cantando la respuesta. Es maravilloso como "El Rey" pudo transformarse en "¡¡¡Bruuuuuto!!!!"
a) Fiesta en la universidad. Sus amigos, medio ebrios, lo llenan de cerveza y se ríen de él gritandole "Beer Flows!!".
Y todo aderezado con el "awwwww, i'm sorry" de la moderadora.
El papá de los helados, los galos engreídos y el Pelirrojo de la primera pregunta, héroes nacionales.
La premisa de Ratatouille me había aburrido desde la primera vez que vi el trailer: Una rata que aspira a ser chef en Paris y se alía con un torpe aprendiz de cocinero en el proceso.
La premisa no me había “capturado” por una razón sencilla: con esta avalancha de películas animadas (sean de Pixar, Disney o Dreamworks) se cumplía siempre eso de “lo que ves es lo que es”. La premisa de Los Increíbles (una familia de superhéroes), por ejemplo, era llamativa, y su guión se regodeo en la misma. Pero la idea de la rata cocinera, huyendo de un chef enano malvado no se me hacía nada divertido. Bajo la premisa de “lo que ves es lo que es” de las películas animadas, “sabía” que Ratatouille no me iba a agradar mucho.
Me equivoqué. Y la razón de mi equivocación es lo que ha convertido a Ratatouille, desde ya, en un clásico.
Esa razón es que Pixar le ha dado el control al guión, sobre la animación. Lo pondré de la siguiente “acertija” manera, para tratar de explicar sin spoilers: El guión de Ratatouille no es el de una película animada en 3D, pero la única manera de desarrollarlo era precisamente con el modelo Pixar. Esto, en mi opinión, marca un “antes y después” importantísimo en el mundo del cine puesto que la vara ha subido un poco más. El control del mundo animado (y sus infinitas posibilidades) lo tiene el guión y no viceversa.
Ya Brad Bird, escritor y director, nos había dado un atisbo de esto con The Iron Giant. La posibilidad de hacer una historia mas minimalista, contundente y si se quiere real, sin la necesidad de “volverse loco” con las posibilidades de la animación (catarsis de calidad que hizo posteriormente con Los Increíbles). Es por eso que en Ratatouille, paradójicamente, lo único caricaturesco son los humanos. La cocina, sus implementos, las comidas y sus ingredientes son OBSESIVAMENTE reales y no caen en la tentación de chistes fáciles y exagerados. No hay referencias a la cultura popular, o chistes fáciles acerca de la situación mundial actual. Esta es una película que superará fácilmente la prueba del tiempo.
Y por supuesto, esos últimos quince minutos.
La película (que DEBO ver en ingles puesto que la mayoría de la animación se pierde con la no sincronización de los labios de la traducción) va “bien-normal” (incluso hasta un poco lenta) hasta sus últimos quince minutos, en donde la película adquiere entonces el adjetivo de “clásico”, gracias a reacciones encontradas de asco-alegría y una demoledora (pero elegante) crítica a la hipercrítica. Podría afirmar que toda Ratatouille ha sido una excusa para poder narrar esos últimos quince minutos.
La culminación de Ratatouille, con el mensaje sobre la concepción positiva del artista innovador no elitesco, le termina de dar un toque de genialidad a esta pieza de Pixar (que a la vez, muy inteligentemente, se ha cuidado las espaldas de los detractores). Para mí, Ratatouille ha sido la sorpresa mas agradable del año.