
Mi primer contacto con un reality show criollo fue con
“Estrellas de la Musica”, de
Venevisión. Aunque no era el primer fusil de
“Big Brother” hecho por las enormes mentes creativas de la televisión nacional, lo seguí fehacientemente por un detallito: En aquel momento tenía acceso al
DirecTV, en donde, a través de un canal especial, uno podía ver las 24 horas del día a los participantes del Reality. Sin ese detalle, probablemente hubiese ignorado el programa pues en
Venevisión solo pasaban diariamente un resumen de media hora.
Era un género “nuevo” en la televisión nacional y yo no me lo podía pelar. Los primeros días lo ponía solo para burlarme. Yo era
“muy culto” como para ese tipo de programa y, por supuesto, el cinismo era lo único que podía brotar en mí. A la semana, me di cuenta de que el cinismo se había transformado en otra cosa.
“Culto” un coño, yo era fan del programa: Me sabía los nombres de los participantes, conocía sus muletillas, algunos me caían mal y ya tenía par de favorit@s. Me molestaba con algunas injusticias y me alegraba cuando carajeaban a alguien que se lo merecía.

Me di cuenta que sí les sacaban el jugo. Los ponían a ensayar diariamente diferentes cosas, y se otorgaban y quitaban puntos. La comida “aparecía” en la cocina y a los que estaban “gorditos” les hacían una dieta especial. Los estaban moldeando, pues.

Mi participante favorito era
Max Aranguibel. Era el maracucho mas viejo de todos, muy pana, noble, buena gente, sin ánimos de traicionar o de meterle zancadillas a la gente. Era el favorito de todos. Siempre estuvo de primero. Al final, producción fue la que le metió una zancadilla logrando que parte de los muchachos y la audiencia lo odiaran.
Max, aunque muy educado, no tenia pelos en la lengua y no era tan dócil y manipulable como los demás. Aunque era sin duda el mejor cantante (y con mayor carisma) de esa vaina, tener personalidad lo condenó a un 4to lugar.
La ganadora fue una pelirroja llamada
Beatriz, que cantaba bien y que era “
la madura y sobria” del programa. El ganador fue
Juan Carlos, un merideño que cumplía el rol del pedante y falso, que no cantaba un coño pero que sabía tocar varios instrumentos.

Nada de eso importó. Al mes, nadie se acordaba de ellos. Más nunca salieron por televisión. Por supuesto, nunca grabaron un disco. Los estrellaron. Nunca había visto tan contundentemente aquello de los
“15 minutos de fama”. Supongo que argumentaron el paro, pero el paro pasó y no se hizo nada.
Todo este relato poco importante es para llegar a una simple pregunta:
¿Dónde estarán las estrellas de la música?Gianko me contó que la ganadora, la pelirroja
Beatriz, audicionó para
Latin American Idol y la rechazaron. Otra,
Alexandra, ni siquiera pasó las pre-audiciones. A otro chamo,
Marlon, lo vi como corista en la
Dimensión Latina cuando los
Leones del Caracas violaron salvajemente a todos (empezando por el
Magallanes) y ganaron la Serie del Caribe, hace un par de meses.

¿Y
Max? Pues hace como un mes vi, pseudo-escondido bajo un festival de afiches, un pendón sucio por la Baralt (creo) de una tasca que presentaba a
“Max Aranguibel, la estrella de la música” como atracción principal.
¿Dónde estarán las estrellas de la Música? Pareciese que estos
“estrellados de la música”, muchos ya treintones (la edad es aun mas relevante en esta industria), siguen luchando por su sueño de ser artistas famosos y reconocidos. A estos participantes se les encerró en una casa, se les dio sueldito (supongo y espero) y se les prometió un “jugoso” contrato estable con
Venevisión y solo obtuvieron una fama fugaz y efímera. Se les prometió
“David Bisbal” y se le dio “Juan Peralta”.
“Estrellas de la Música” es un reflejo fiel de la televisión venezolana: Muchísima pre-venta con desenlaces falsos y en muchos casos, deprimentes.